Familias Canguro...

¿Y cuándo te lo quiten?... es una de las frases más oída por todas aquellas familias que se hayan embarcado en la maravillosa experiencia de acoger a un niñ@ en su hogar.















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lunes, 9 de agosto de 2010

Verano

Bueno, podría empezar este post pidiendo disculpas por todo este tiempo sin aparecer por aquí... Pero va a ser que no!
Os agradezco a tod@s los que me preguntáis por una nueva entrada, a tod@s los que cada poco entráis y aún no habiendo novedades seguís esperando, a tod@s los que queréis compartir nuestra aventura, nuestro día a día, nuestros pensamientos y sentimientos... pero no hay disculpas. "¿Y por qué?" Preguntaréis los más atrevidos...
Porque es verano, porque quizá el próximo, nuestra peque no esté, así que aprovechamos éste como si fuera el último.
"Siempre hay un hueco" parece que oigo replicar a alguien (¿o será mi conciencia?). Sí siempre hay un hueco después de que "bichito" se queda dormida, pero es el que aprovecho para hablar con mi niña grande de ese chico que hace que sonría cuando piensa en él, que consigue ponerla nerviosa si se rozan un instante, es el hueco en el que ella me asegura que "mañana" le pedirá el número de teléfono...Quizás éste sea también el último verano que la veamos jugar en el parque con su hermana...
Es cierto que nuestra pequeña forense aún nos da un respiro, parece que no hay cambios hormonales a la vista, ni suspiros en la noche por ningún chico, pero pasa todo tan deprisa....
"¿Y no te da pena?" me preguntan a veces por la calle. Y entonces es cuando suspiro y me preparo para responder...
No, no me da pena que "nuestros" bebés se marchen, ellos siguen su camino y soy afortunada por haberlos tenido.
No, no me da pena que "mi niña grande" crezca, que se llene de curvas y de sentimientos que la abruman, esta creciendo y se está convirtiendo en una persona maravillosa de la que estoy muy orgullosa.
Por supuesto no me da pena que su hermana lleve el mismo camino ¡! tiene suerte de tener a alguien que le allane el camino ¡ventajas de no ser la mayor!
Así que tal y como están las cosas, las penas las dejamos para las despedidas de amigos a los que quieres y las disculpas para cuando tus actos causen dolor a los demás.
Y a tod@s vosotr@s , ¡gracias por seguir estando ahí y por que no, por ser tan egoístas como para querernos más cerca y más a menudo!
Feliz último verano a tod@s, porque la vida si la sabes vivir no da lugar a repetición.

martes, 23 de febrero de 2010

Crecer o no crecer...

Hablaba Berto en su anterior entrada sobre el deseo de Peter Pan de no crecer jamás y Bea añoraba ese recuerdo de su infancia inexistente en la mayoría de los niños de hoy en día.
Y creo que ambos dieron en un "hueso" duro de roer. Me explico.
Es innegable que la mayoría de los niños y niñas lo que más desean es crecer y no precisamente para ser maestros, médicos o pilotos de aviones. Quieren ser mayores por motivos tan cuestionables como ganar dinero, ir a fiestas o de compras (y no hablo sólo de adolescentes) y como no, parecerse a los ídolos de barro que nos venden en las series de tv o los videoclips de moda. Como la mayoría de los niños quiere eso y la mayor parte de la sociedad lo vende, de nuevo la mayoría de los padres, lo permite. Adelantamos a nuestro hijos a los deseos de los adultos pensando que así son felices. Y durante un tiempo lo son. Luego se vuelven malhumorados y se sienten frustrados. Empiezan a vernos como iguales y se rebelan cuando queremos frenar sus exigencias...
Por otra parte también hay "adultos" que se han negado a crecer. Que siguen llamando a mamá cada noche para que les digan que tiene que hacer; con asuntos tan banales como si poner la chaqueta de invierno a sus hijos o esperar un poco más; o desahogarse de algún pequeño roce matrimonial. Y ojo que no digo que no este bien hablar, consultar, mantener viva la relación con pequeños asuntos. Lo que no está bien es depender de ellos cuando ya has formado tu propia familia.
¿Y qué me decís de aquellos que se niegan a dejar la adolescencia y con 25, 30 o 35 años siguen aferrados a jóvenes de 17? Que siguen gritando cuando se les contradice o ponen pucheros cuando algo no sale como quisieran y luego no te hablan... porque haberlos, haylos. Yo por lo menos conozco a más de uno.
Supongo que el equilibrio sigue siendo lo más difícil. Saber cuando uno puede dejarse llevar y comportarse como un niño besando y provocando a tus padres, pero siendo un adulto responsable ante tus propios hijos. Perseguir corriendo a tus hijos por la casa mientras se mueren de risa, pero dejarles jugar solos cuando están sus amigos, sin ponerte a su mismo nivel cuando se pelean con alguno de ellos...
Supongo que Peter Pan debería estar presente en todos nosotros pero siempre de la mano de Wendy... al fin y al cabo sin opuestos no puede haber equilibrio.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Feliz Navidad

Y por fin...llegó Navidad.
A veces no tengo muy claro si el hecho de que sea Navidad me gusta o no. Y me explico. Por suerte o por desgracia mi infancia fué muy dura. Por desgracia porque esa etapa es en la que un ser humano se encuentra más desprotegido, más indefenso; la etapa en la que no tienes capacidad para comprender lo que ocurre y lo que es más importante aún, saber que no eres responsable de esos hechos.
Por suerte, porque todas mis experiencias me han llevado hasta dónde estoy, hasta lo que ahora soy. Y eso me gusta.
Mis recuerdos sobre las Navidades, hasta que conocí a Berto, dejan bastante que desear. Por supuesto, odiaba esas fechas. Para colmo de males, dos de las personas que más quería se marcharon un 22 y un 24 de Diciembre con sólo un año de diferencia. Resultado: mis sentimientos me impulsan a aborrecer estas fechas.
Pero llegó el amor, y con él mis hijas. Si tenéis hijos sabréis a que me refiero. Una podrá estar cansada, triste, o malhumorada, pero si tienes un mínimo de sentido común sabes, que ellos no tienen la culpa de nada. Como además soy tremendamente positiva, opino que si algo va a venir igual, lo mejor es tomarlo de la mejor manera posible... Así que decidí que me tenían que gustar las Navidades. Al principio es raro. Una parte de ti quiere revelarse y sólo se fija en los comentarios de fastidio y resignación con los que la gente te obsequia en plena calle o supermercado... Por suerte, la otra, lucha desesperada y consigue fijarse en los niños, en la Fe y en toda esa gente que la vive y la disfruta de verdad. Y a mi a cabezona no me gana nadie... Así que con el tiempo, conseguí convencer a Berto para comprar un árbol de Navidad más grande (a pesar del poco sitio que hay en casa), montar un Belén que ocupa toda una estantería del mueble del salón (recordad lo del espacio que hay en mi casa) y poner campanitas y adornos por toda la casa (tampoco es tan difícil). Y eso por no hablar de intentar hacer un menú a gusto de todos un poco más especial y de llevar 6 años participando en el Belén de mi Parroquia ...
Sin embargo, a veces, me fallan un poco las fuerzas y no puedo evitar pensar en esos años de dificultades y desgracias, esos años en los que las Navidades eran poco más que una tortura, pero no penséis que es por mí...
Nuestra pequeñina posiblemente no recuerde nada de sus primeras Navidades más alla del montón de fotografías con las que la atosigemos, pero no puedo evitar pensar en todos esos pequeños que pasarán unas navidades como las que yo pasé, en todos esos pequeños que las pasarán en un Centro sin amor de verdad, aunque sólo sea temporal, en todos esos que a lo peor no consiguen imponerse una Navidad feliz cuando tengan la oportunidad de hacerlo...
Para todos ellos van mis oraciones, mis momentos felices junto a los míos, y para que negarlo mis lágrimas cuando esa otra parte de mí me gana la batalla por unos breves instantes...