Familias Canguro...

¿Y cuándo te lo quiten?... es una de las frases más oída por todas aquellas familias que se hayan embarcado en la maravillosa experiencia de acoger a un niñ@ en su hogar.















jueves, 30 de diciembre de 2010

Ya vienen....

Los de la foto son unos buenos amigos nuestros,
los Reyes Magos de Oriente, eso si en versión playmobil. A pesar de que nuestras niñas ya son grandes aún siguen escribiendo su carta a los reyes con ilusión y, como no, con cachondeo.
Este año, ya saben que vienen más "ligeritos" pues empiezan a interesarse por la economía y saben que la crisis también les afecta a ellas...
Sin embargo asumen con total convicción que son afortunadas pues su padre tiene trabajo (aunque cobre menos) y siguen gozando de internet y telecable. Hace ya unos años, nos "insinuaron" una serie de compras que no estaban a nuestro alcance. No hay problema, les dije, vuelvo a trabajar, eso si os quedáis a comer en el cole y por la tarde volvéis solas (tenían jornada partida) ya que no podre encontrar un trabajo que me permita recogeros ni comer juntas....
Ah no, me dijeron, nos quedamos como estamos, nos gusta comer contigo y hablar camino de casa o del cole...Nunca más se hablo del tema. Los que estéis pensando que seguro que el padre de mis hijas ganará un buen sueldo os puedo decir que gana más que una cajera de supermercado y menos que muchas empleadas de cualquier empresa de limpieza...
No pretendo hacer demagogia, esta decisón la tomamos entre todos y todos estamos de acuerdo, para lo bueno y para lo malo, en otras familias ese modelo no tiene porque servir. Tenemos hipoteca y coche pero normalitos. Comemos como todo hijo de vecino pero como no tenemos "pueblo" que nos llene la despensa los caprichos solo de vez en cuando...Y qué nos querrá decir ésta, os preguntaréis... Pues que a veces, aunque suene increíble, con ilusión también se vive. Ilusión por dejar la ventana abierta, por no saber que habrá debajo del árbol al levantarse, por si "bichito" romperá el papel de su regalo o nos quitará los regalos a los demás....Ilusión, por que al fin y al cabo, la ilusión no cuesta dinero y da mucha más alegría de lo que nos podemos imaginar.
A todos aquellos que pasaréis estas fiesta con un poco menos de dinero... recordad que la felicidad hay que buscarla en pequeñas cosas y nadie nos puede quitar eso. Muchisímos besos y Feliz Año Nuevo de Nuevas Ilusiones.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Calmar la sed.


Hoy quiero contaros un cuento...
Érase que se era un bonito pozo. En realidad no era un pozo muy especial, si no más bien normalito. Con su cubo para el agua y su piedra gris. Sin embargo, tenía un agua fresca que calmaba la sed. Tampoco su agua era nada especial, no curaba ni te encontraba marido, sólo quitaba la sed.
A veces la gente se acercaba al pozo y tiraba una moneda con la esperanza que un deseo se cumpliera, cosa que por supuesto, nunca sucedia.
Otras, lo miraban mientras apuraban el paso, camino de un pozo mejor del que todos hablaban. Poco a poco nuestro pozo se quedo solo. Nadie iba ya a calmar su sed, nadie se sentaba a mirarlo, nadie hablaba de él. Todos buscaban algo más, algo que no veían en él....
Del mismo modo miramos a veces a los demás. Viendo sólo la piedra gris y normal y no el agua que puede calmar nuestra sed.
Del mismo modo buscamos a los demás. Siguiendo la fama que dejan detrás y no su verdadera utilidad.
Del mismo modo también, esperamos de los demás lo que quizás nadie nos pueda dar, es más fácil comprar que trabajar.
Acoger a un bebé, no es jugar a ser mamás. No es vestirlo de príncipe o princesa, no es ser una familia "guay".
Acoger a un bebé no es la solución para una vida gris, no es llenar tu día con algo que no te pertenece.
Acoger a un bebé, no es cumplir los deseos que nosotros tengamos para ellos, no es transformarlos con una varita mágica.
ACOGER A UN BEBÉ ES CALMARLE LA SED.
Muchos besos a todos los que ya lo sabeis.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Manos que no dáis...

Somos un pueblo refranero, se nos llena la boca de la llamada sabiduría popular, lo cual debería convertirnos en un pueblo muy sabio. Pero los loros repiten frases aprendidas y no por ello saben lo que están diciendo.
Digo esto porque me vienen a la cabeza dos de esos dichos sabios que son utilizados muy a menudo: "hace más que el que quiere, que el que puede", y otro: "querer es poder".
Dicho esto me gustaría cederle la voz a cualquiera de esos niños que están con una familia de acogida. Niños que aunque no tienen voz, si tienen oídos.
Somos muchas las familias, por no decir todas, que ante un acogimiento tenemos que oír la frase que da título a este blog: "Yo no podría" y todas sus justificaciones, y lo tenemos que hacer mostrando comprensión. Pues bien que sea un niño quien os responda, que sea uno de esos niños sin voz los que os digan la diferencia entre "poder y querer". Vamos allá.

"Yo no podría vivir sin cariño.
Yo no podría vivir sin cuidados.
Yo no podría vivir sin una familia.
Yo no podría vivir en un centro.
Yo no podría desarrollarme plenamente sin ti.
En definitiva, yo no podría porque no quiero vivir así".

martes, 16 de noviembre de 2010

Dormir...


Esta noche no tocaba dormir... Nuestro bichito decidió que ésta era una noche tan buena como cualquier otro momento del día para estar con nosotros en "contacto directo".
Por supuesto no se salió con la suya (dormir con nosotros) aunque sólo en parte, pues ella y yo nos pasamos toda la noche viaje para aquí viaje para allá, palabrita arriba palabrita abajo...
Cuando ésta mañana el padre de mis hijas se marchaba a trabajar y me miró con cara de impotencia, pensé: buf, que mal me debe de ver...Y la confirmación no tardó en llegar...nuestra pequeñaja ni corta ni perezosa, antes de que me levantara resignada a comenzar el día, me ofrece sin dudarlo su osito y su chupete...En fin, me dije, no se puede decir que en casa pasen de mi...
Así que le di las gracias, le devolví sus más preciados tesoros y me fui a la cocina en busca de un buen café y un biberón mientras la oía protestar entre gritos por lo que sin duda juzgaba una terrible injusticia al dejarla sola.
Creo que cuando la gente me pregunte de nuevo lo que voy a hacer cuando se vaya; en vez de aclararle todo eso de que estaré feliz porque ella tiene que seguir su camino, tener un hogar definitivo y todas esas cosas que nunca logran entender, me limitaré a contestar... dormir señora, dormir.
Buenos días.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Ella es feliz...



Siento mucho no poner otras imágenes más tiernas de la niña, pero es que recogen momentos muy especiales y ésos sólo son para sus padres y aquellos con los que éstos quieran compartirlas. Pero seguro que vosotros con un poco de imaginación, podréis realizar mentalmente el camino desde las toallas hasta el mar y todos los momentos y experiencias por ella vividos.
Bien, para empezar os diré que nuestra peque no le tiene miedo a nada (ni al agua fría) y que disfruta de cada novedad de una forma increíble...
Se que muchos piensan que será terrible el día que se despida de nosotros, y se imaginan mil y un sufrimientos a nosotros y a ella. Todavía hoy me lo acaban de recordar, y digo recordar porque esta persona me lo recuerda cada vez que me ve. No es que me importe mucho su opinión -imaginación- ya estoy acostumbrado, pero no puedo dejar de preguntarme: ¿Esta mujer no se dará cuenta que si esta preciosidad no estuviera con nosotros, probablemente no hubiera conocido ni el mar?...
El caso es que la niña conoce el mar, la piscina, el monte, la ciudad, el parque, los columpios (como disfruta columpiándose y que carcajadas echa) y otras muchas cosas, que no conocería si en vez de estar con una familia, estuviera en un centro...
Como muchas veces os digo, no os voy a mentir; se pasan momentos malos, pero la auténtica felicidad es el reflejo que recibes de la que das a los demás. Y me consta que ella es feliz y eso es lo único que importa...

lunes, 9 de agosto de 2010

Verano

Bueno, podría empezar este post pidiendo disculpas por todo este tiempo sin aparecer por aquí... Pero va a ser que no!
Os agradezco a tod@s los que me preguntáis por una nueva entrada, a tod@s los que cada poco entráis y aún no habiendo novedades seguís esperando, a tod@s los que queréis compartir nuestra aventura, nuestro día a día, nuestros pensamientos y sentimientos... pero no hay disculpas. "¿Y por qué?" Preguntaréis los más atrevidos...
Porque es verano, porque quizá el próximo, nuestra peque no esté, así que aprovechamos éste como si fuera el último.
"Siempre hay un hueco" parece que oigo replicar a alguien (¿o será mi conciencia?). Sí siempre hay un hueco después de que "bichito" se queda dormida, pero es el que aprovecho para hablar con mi niña grande de ese chico que hace que sonría cuando piensa en él, que consigue ponerla nerviosa si se rozan un instante, es el hueco en el que ella me asegura que "mañana" le pedirá el número de teléfono...Quizás éste sea también el último verano que la veamos jugar en el parque con su hermana...
Es cierto que nuestra pequeña forense aún nos da un respiro, parece que no hay cambios hormonales a la vista, ni suspiros en la noche por ningún chico, pero pasa todo tan deprisa....
"¿Y no te da pena?" me preguntan a veces por la calle. Y entonces es cuando suspiro y me preparo para responder...
No, no me da pena que "nuestros" bebés se marchen, ellos siguen su camino y soy afortunada por haberlos tenido.
No, no me da pena que "mi niña grande" crezca, que se llene de curvas y de sentimientos que la abruman, esta creciendo y se está convirtiendo en una persona maravillosa de la que estoy muy orgullosa.
Por supuesto no me da pena que su hermana lleve el mismo camino ¡! tiene suerte de tener a alguien que le allane el camino ¡ventajas de no ser la mayor!
Así que tal y como están las cosas, las penas las dejamos para las despedidas de amigos a los que quieres y las disculpas para cuando tus actos causen dolor a los demás.
Y a tod@s vosotr@s , ¡gracias por seguir estando ahí y por que no, por ser tan egoístas como para querernos más cerca y más a menudo!
Feliz último verano a tod@s, porque la vida si la sabes vivir no da lugar a repetición.

lunes, 7 de junio de 2010

La medicina...

Todos hemos oído y dicho en más de una ocasión que esta sociedad está mal, que a dónde vamos a ir a parar, y cosas similares, pero la pregunta es bien sencilla ¿qué hacemos nosotros para que esta sociedad sea mejor?. Si la respuesta es protestar y quejarnos, cosa por otro lado muy habitual al menos en nuestro país, la cosa entonces va mal, como nuestra sociedad.
La salud de nuestra sociedad, es directamente proporcional a la salud de sus componentes, es decir a la salud de todos y cada uno de nosotros. No, no me refiero a no tener gripes, catarros, y otro tipo de enfermedades comunes y corrientes. Me refiero a nuestra salud mental, que al fin y al cabo es la que hace que una sociedad sea sana y agradable, dotando de una felicidad más o menos estable a sus componentes.
Para conseguir este tipo de salud, existe una medicina que resulta muy barata y fácil de administrar: el cariño, el afecto, el amor...
El efecto secundario de esta medicina es que la necesitas durante toda la vida, resulta casi como una adicción. Pero si nosotros personas adultas la necesitamos, más aún la necesitan los niños pequeños, ya antes incluso de salir de la barriga de su mama.
Es tan importante este medicamento amoroso que en caso de verse privado de él durante el primer año de vida, provoca una enfermedad denominada Depresión anaclítica, que se manifiesta como un cuadro clínico en el que el niño recibe escasos estímulos del exterior, lo que le mueve a realizar pocos movimientos y a desarrollar un mímica escasa, mostrando también poco interés por su entorno. Todo ello atribuído a la falta de presencia materna y privación de la relación emocional...
El primer año de vida es fundamental para el sano desarrollo del individuo que el día de mañana formara parte activa de ésta a la que llamamos mala sociedad. En nuestras manos está que nuestra sociedad sea un poco más sana y para ello solo debemos tener en cuenta que los hijos del mundo son nuestros hijos también...
Acoger a un niño es una bendición para él, para ti y para la sociedad entera.
Dejemos de quejarnos y actuemos...