
Reconozco que en mi caso soy bastante prudente a la hora de planificar o de influir en sus gustos pues no me gustaría proyectar en ellas lo que yo no conseguí o lo que me gustaría que fueran. Intento buscar caminos que las guíen pero sin que pierdan nunca la inmensidad del horizonte ante ellas. Evidentemente, no me gustan las etiquetas. Sé que es inevitable y que por instinto juzgamos y etiquetamos porque sólo si estamos con los que nos asemejamos tenemos más garantías de sobrevivir. Pero como también creo que estamos en continua evolución no sería justa si no os dijera que creo también en las mezclas, en la diversidad, en las fusiones. Que creo que todo esto nos hace avanzar. Conocer bien lo que nos rodea nos da seguridad y perfección, salir a conocer lo que desconocemos nos hace ser mejores, llegar más lejos. Al final, lo de siempre, lograr un equilibrio...¿y por qué os cuento todo esto? Porque mientras "nuestro" bebé comienza a decir sus primeras palabras y a despertar, nuestra niñas, comienzan a tomar sus propias decisiones, acertadas o no, y nosotros asistimos, casi impotentes, a sus contradictorios deseos de permanecer o experimentar....
Supongo que la paciencia es la mejor compañía...pero no conozco a ningún chico o chica de su edad con ese nombre....