
Escépticos los hay, que no creen ni en ellos mismos, como para encima creer en el Amor. Amor que en la mayoría de las veces es egoísta, pero no por ello deja de ser Amor.
Si además de hablar de Amor, lo hacemos del incondicional, entonces la cosa se complica, porque incondicional implica no esperar nada a cambio, y aquí es donde los escépticos encuentran su piedra angular para afirmar que el Amor no existe.
Amo a mi mujer, sobra decirlo, pero siempre espero que ella esté ahí cuando vuelvo del trabajo, ahí, escuchándome cuando tengo necesidad de hablar, o de callar. Espero envejecer juntos y ser un par de ancianos cogidos de nuestras arrugadas manos, pero con un brillo especial al mirarnos. Aún así, aunque toda nuestra vida fuese un paseo por un jardín de flores, nunca será un Amor incondicional, pues siempre esperaré que ella esté ahí a mi lado.
Amo a mis dos hijas, también sobra decirlo, pero espero verlas crecer y hacerse dos mujeres independientes y autosuficientes, espero hacer las cosas lo mejor posible, para que ese título que nos ponen nuestros hijos cuando son pequeños, sigan poniéndomelo cuando sean mayores, "el mejor padre del mundo". Por lo tanto tampoco es un Amor incondicional.
Amo a mi perro, esto no sobra decirlo, pero también espero que salga siempre feliz a recibirme y que yo sea para él su mejor amigo. Parece difícil no esperar nada a cambio. Pero lo difícil no significa que sea imposible.
Acoger a un bebé en tu familia es difícil sí, pero Amarlo es muy fácil. Cuando le doy de comer, cuando le hago sonreír, cuando la baño (y ella a nosotros con sus chapoteos), cuando le hago caricias, masajes, le doy besos (deben de ir miles de ellos, en este tiempo), cuando hablo con ella en su mismo idioma, y ella me responde con risas y provocaciones, cuando hago todo eso, no espero nada a cambio. Sólo lo hago para hacerla feliz.
Cuando hago todo eso, no espero nada a cambio y sin embargo recibo todo eso y mucho más...